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Rita Gasalla interviene en el programa Estamos como Queremos, que dirige y presenta la periodista Elena Marquínez para hablar junto al arquitecto Alfonso Vegara, fundador y presidente de la Fundación Metrópoli de las ciudades del futuro.


Las ciudades son motores de la economía global y un factor clave en la lucha contra el cambio climático y la pobreza. El diseño de las ciudades puede transformar la vida de los ciudadanos, su bienestar y salud y hasta su esperanza de vida.

Se calcula que entre el 80% y el 90% de la población mundial vivirá en 2050 en las ciudades. Las nuevas tecnologías, programas creados por la Inteligencia Artificial, nos permiten diseñar las ciudades del futuro, haciéndolas más eficientes, sostenibles, seguras y saludables.

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Rita Gasalla, CEO de Galöw y el doctor Carlos Macaya, presidente de la Fundación del Corazón, charlan con la periodista Elena Marquínez, directora y presentadora del espacio «Estamos como queremos» sobre el papel de las ciudades en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el mundo.

Como explicó Gasalla,  la Arquitectura Saludable puede hacer mucho para mejorar la salud cardiovascular de los ciudadanos, promoviendo el ejercicio físico con zonas peatonales que resten protagonismo al coche. También con la arquitectura de elección, que es aquella que nos presenta las opciones más saludables que nos alejan del sedentarismo.

De esta forma, además de mejorar nuestra salud, ayudamos a reducir la contaminación atmosférica y acústica que tanto daño causan en nuestras ciudades;  fortalecemos la relación de las personas en su comunidad; promovemos el ahorro energético y contribuimos a respetar el medio ambiente.

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Uno de los grandes aprendizajes que nos está dejando la pandemia es que el entorno en el que vivimos y trabajamos influye en nuestra salud, nuestro estado de ánimo y nuestra productividad.

¿Qué es lo que pasa en nuestro cerebro cuando día tras día tenemos que movernos en ciertos espacios cerrados? ¿Qué reacciones provocan los diferentes colores, proporciones, las vistas, la iluminación, la calidad del aire o los sonidos?

Hoy podemos responder a estas preguntas gracias a la neuroarquitectura. Podemos incluso saber cómo impactarán los espacios que estamos proyectando en las personas que los van a ocupar antes de su construcción. Esto importa ya que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos pasamos de promedio el 90% de nuestra vida en espacios cerrados. Nuestro entorno, el más próximo de nuestras viviendas u oficinas, y el más amplio de nuestros barrios y nuestras ciudades, impacta en nuestra salud y procesos cognitivos. Está probado, por ejemplo, que tener zonas verdes próximas reduce los niveles de cansancio mental y estrés y aumenta nuestro bienestar.

La neuroarquitectura es un área de la arquitectura que, con datos y evidencias científicas en mano, analiza de forma objetiva y sistemática cómo los espacios construidos modifican nuestras emociones y nuestras capacidades. Su objetivo es construir espacios que mejoren la productividad y el bienestar de las personas. Esta disciplina, traslada las sensaciones que nos provocan los espacios a datos medibles, lo que nos permite analizar desde el punto de vista científico qué nos provocan los espacios construidos y buscar soluciones utilizando herramientas médicas e innovaciones tecnológicas.

Mide por ejemplo la actividad de nuestro cerebro si entramos en una habitación pintada de amarillo o con una temperatura más fría. Qué pasa si tocamos un material rugoso o si la habitación es redonda. Encada caso, los niveles de estrés y ansiedad, cambian. La frecuencia cardiaca varía. Utilizando unas gafas de realidad virtual, podemos obtener estos datos y tomar decisiones para que nuestros proyectos transmitan serenidad y mejoren nuestro rendimiento.

Leer artículo completo publicado el 24 de enero de 2022 en Elle Decor

¿Cuáles han sido los hitos principales del sector en 2021?

Este ha sido un año intenso para el sector de la construcción, pero si hay que hablar de un hito, creo que podemos señalar al cambio de paradigma que la pandemia ha impulsado en nuestro campo, por la necesidad de protegernos, de vivir y trabajar en espacios seguros y confortables.

Hemos entendido que necesitamos la arquitectura saludable, espacios ventilados, luminosos, sin ruidos, seguros, flexibles, accesibles, con vistas… Pasamos entre el 80% y el 90% de nuestras vidas en espacios cerrados y, por lo tanto, el impacto que tienen en nuestra salud mental y física es determinante. 

Una de las mejores noticias del año han sido los fondos europeos Next Generation que están impulsando la rehabilitación e imponiendo el cambio a la sostenibilidad, accesibilidad y digitalización. Estos fondos abren un nuevo horizonte transformador hacia la arquitectura saludable, que es la arquitectura del futuro porque además de ser social es rentable.

¿Y de su organización?

En el caso de nuestra empresa, Galöw Arquitectura Saludable, trabajamos e investigamos desde hace más de 20 años en mejorar el bienestar de las personas en los espacios que habita. 

Al pensar en el bienestar físico y mental de las personas, estamos protegiendo no solo al individuo, sino también a las familias, a las empresas, a la sociedad en su conjunto y, por supuesto, a la economía. 

En el caso de los espacios de trabajo y hoteles, nuestra especialidad, el objetivo es conseguir que los empleados y clientes se sientan confortables, inspirados, seguros y tranquilos en unas instalaciones que van mucho más allá del cumplimiento de los requisitos sanitarios, y que mejoran la productividad, garantizan la continuidad operativa y, con ello, la sostenibilidad de las empresas.

Las subvenciones con cargo a los fondos Next Generation están impulsando como decía antes, los proyectos y obras sostenibles y saludables, y nosotros, desde Galöw, ayudamos a empresas y particulares a solicitar y gestionar esas ayudas.

Este año nos han demandado especialmente la aplicación de los principios de la Neuroarquitectura en el diseño de los espacios de trabajo, con los que, basándonos en evidencias científicas, mejoramos el bienestar mental de las personas, su concentración y su productividad. Tener esa sensación de serenidad, reducir el estrés y sacar el máximo partido posible a nuestro trabajo intelectual se ha hecho más necesario y relevante en las circunstancias que vivimos.

La salud mental precisamente es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad actual y en este terreno la arquitectura saludable y la neuroarquitectura tienen mucho que aportar, y hoy son mucho mejor comprendidas en toda su dimensión.

¿Cuáles cree que serán las tendencias para 2022?

La salud y el bienestar de las personas van a seguir encabezando la lista de prioridades de familias y empresas. El nivel de alerta por la pandemia irá variando con el paso del tiempo, y esperemos que se disipe la preocupación colectiva lo antes posible. Pero debemos extraer una enseñanza clave: los edificios que construyamos o reformemos, han de ayudarnos a ser más resilientes ante nuevas situaciones de emergencia y salud pública en el futuro.

La arquitectura saludable no es una moda pasajera. Nunca lo fue. Así es que, en 2022, seguiremos proyectando y construyendo espacios cada vez más innovadores y saludables; que fortalezcan el sentido de pertenencia a las organizaciones; más flexibles; capaces de albergar distintas actividades y usos en sus espacios; accesibles e integradores; sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. 

Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030

Muchos de ellos están en nuestro ADN, los vivimos en el día a día de nuestro trabajo.  Empezando por el número 3, que se refiere a la salud y el bienestar, para garantizar una vida sana y promover el bienestar de las personas. El ODS 6 sobre el agua limpia y saneamiento, para garantizar la calidad del agua que consumimos es fundamental para evitar enfermedades; el 7, sobre energía asequible y no contaminante; el 11, referido a ciudades y comunidades sostenibles…Todos esos objetivos están en nuestra hoja de ruta, en el desarrollo de nuestros proyectos y en la ejecución de nuestras obras nuevas o de rehabilitación. 

Nuestro propósito para el próximo año es seguir avanzando en esta senda, aplicando criterios científicos y los estándares más avanzados e innovadores que nos permitan seguir buscando la excelencia en el bienestar de nuestros clientes y de la sociedad en su conjunto. 

Entrevista publicada el 12 de enero de 2022 en Ecoconstrucción.

Rita Gasalla es la CEO de Galöw un estudio que se define como pionero en el concepto de Arquitectura Saludable e Interiorismo. Su objetivo declarado es ayudar a grandes empresas, hoteles y edificios residenciales a diseñar, construir y transformarse en espacios en los que el bienestar y la salud de las personas son la prioridad. Rita Gasalla, que además ejerce como presidenta del Observatorio de Arquitectura Saludable – OAS, es una de las profesionales consultadas por Alimarket Hoteles y Restauración para la elaboración del Informe 2021 de Interiorismo en Hostelería, de próxima publicación.

Alimarket: ¿Ha cambiado la pandemia la forma de diseñar los espacios en hoteles y restaurantes? ¿Qué aspectos serían los más relevantes?

Rita Gasalla: Desde luego hemos detectado un creciente interés de nuestros clientes por garantizar no solo el confort, la belleza y la seguridad de los espacios, sino también por buscar una experiencia de cliente realmente diferenciadora y profunda, que sea capaz de marcar la diferencia entre querer volver o no a un establecimiento. La preocupación por la salud ha pasado a ser prioritaria. La pandemia ha cambiado el enfoque que hasta ahora dábamos a los espacios públicos y privados y, de un tiempo a esta parte, se ha entendido y se está interiorizando la utilidad de la arquitectura saludable y la neuroarquitectura que nosotros practicamos.

Anteponer la salud y el bienestar de las personas a otros aspectos en los proyectos y en la construcción, se ha convertido en una necesidad y una cuestión estratégica. Porque hemos visto que el mantenimiento de la actividad en hoteles y restaurantes depende de la calidad de los espacio que ofrezcan a sus clientes. En este sentido, hablamos de Salud Pública, de responsabilidad empresarial y también de retorno económico. Esa es la razón por la que creo que la arquitectura saludable es la arquitectura del futuro es porque además de ser social es rentable. Sin duda esta crisis nos ha servido para reenfocarnos en lo importante, el bienestar físico y mental de las personas.
Y no se trata de una moda pasajera. Es un nuevo estilo de vida de una sociedad que se ha enfrentado a una pandemia de gravísimas consecuencias y que quiere estar preparada frente a retos futuros. En mi opinión, algunos de los aspectos más relevantes a tener en cuenta a la hora de diseñar y construir hoteles y restaurantes son disponer los espacios con proporciones, colores y materiales que generen bienestar mental, según los criterios marcados por la neuroarquitectura y cuidar la calidad del aire, de la iluminación y de la acústica, para que los espacios sean saludables.
Sabemos que podemos mejorar el bienestar de las personas si disponemos de ventilación cruzada; que tener cerca plantas naturales mejora el bienestar mental y el rendimiento; que disponemos de la opción de crear espacios mediante la arquitectura de elección, que es aquella que promueve el uso de la opción más saludable; que los espacios deben ser flexibles y adaptables a las necesidades cambiantes; que necesitamos espacios exteriores y de soleamiento así como orientados al sur y maximizar el disfrute de las vistas si las hubiera. No se trata de encarecer el proyecto sino de enfocarlo adecuadamente para que, con una inversión mínima, tengamos grandes beneficios para la salud de las personas y para los establecimientos.

A.: ¿Qué tendencias en el diseño de hoteles y restaurantes se han visto reforzadas por esta situación?

R.G.: Lo primero que hemos visto es la ventaja que ofrece diseñar espacios que ofrezcan flexibilidad y adaptabilidad, especialmente que sean transformables de interiores a exteriores y viceversa, sin esfuerzo. También que ofrezcan la posibilidad de cambio de uso, para poder optimizar el rendimiento de los espacios ante los cambios continuos de circunstancias a los que nos estamos habituando. A raíz de la pandemia todos nos hemos hecho conscientes de la importancia de la calidad del aire que respiramos.
Los espacios de restauración y los hoteles han tenido que garantizar a sus clientes que estaban en un entorno seguro, con aire limpio. Eso ha sido posible gracias a la ventilación cruzada, a sistemas de ventilación mecánica con medición, filtrado y purificación del aire y a los espacios exteriores en los que los clientes se sienten más seguros.

También ayudan a mejorar la calidad del aire el uso de materiales fotocatalíticos, que en contacto con el aire y en presencia de luz son potenciales reductores de la contaminación atmosférica y poseen propiedades limpiadoras. Los clientes buscan seguridad y los hoteles deben proporcionársela por muchas razones. La primera es que de esta forma procuran bienestar a los usuarios. La segunda razón es que es una manera de fidelizar a sus clientes. Y, por último, cuidarán de sus empleados, reduciendo hasta un 30% el absentismo laboral y aumentando el compromiso y la productividad de la plantilla. Sin lugar a duda, la arquitectura saludable es un elemento diferenciador frente a la competencia y a gran escala puede ser la gran baza del sector turístico en España.

A.: ¿Se han incorporado conceptos nuevos de diseño tras la pandemia?

R.G.: Los dos conceptos principales que se han aplicado son: saludable y flexible. Hemos visto hoteles que convierten sus habitaciones en espacios de coworking de lunes a viernes y que reciben turistas los fines de semana.
Hemos visto hasta hoteles convertidos en hospitales. Los hoteles se han abierto a las necesidades de nuestra sociedad, siendo capaces de ofrecer soluciones imaginativas frente a los problemas. Y aunque hemos pasado lo peor seguimos viviendo un periodo de incertidumbre, en el que flexibilidad y la innovación son criterios que se han convertido en necesarios. Hemos aprendido que tenemos que estar preparados para todo. Se ha producido un cambio de paradigma que ha colocado a la salud en el lugar prioritario. Si somos capaces de garantizar el bienestar físico y mental de las personas, somos sociales, rentables y sostenibles.
A partir de ahí, flexibilidad y adaptación. Los hoteles tienen la función principal de ofrecer la mejor calidad de sueño posible a sus huéspedes y para eso es clave la arquitectura saludable y la neuroarquitectura. Pero, además, pueden ser lugares híbridos, de trabajo, teletrabajo o encuentro. Sus estancias deben estar preparadas para tener una funcionalidad cambiante, dependiendo de las circunstancias y las necesidades de negocio.

A.: ¿Puede citar algún ejemplo de hotel o restaurante diseñado/ejecutado recientemente por su compañía?

R.G.: Si tuviera que escoger, sería por un lado ‘The Observatory’, el restaurante en la última planta del hotel ‘Puerta América’, de Madrid. Es una especie de oasis en la gran ciudad con unas vistas únicas y un jardín vertical magnífico. En ese mismo hotel, también tuvimos oportunidad de diseñar y construir su nuevo lobby. En el proyecto aplicamos materiales y soluciones técnicas para fomentar la salud de los usuarios, redistribuyendo accesos y dependencias operativas y de clientes para optimizar el funcionamiento y cuidando el aire, acabados, luz y colores. El objetivo era conformar un marco funcional, saludable y elegante, que generara una experiencia profundamente diferenciadora para los huéspedes de un hotel de cinco estrellas. Alojarse en un hotel debe convertirse para los usuarios en una experiencia única, agradable y emocionante, de manera que termines tu
estancia allí con ganas de volver.

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