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El diario El Referente lanzó en junio el primer informe sobre el rol de la mujer inversora en España, en el que se hace un mapeo de todas las mujeres españolas vinculadas al mundo de la inversión en startups y pymes tanto en España como fuera de nuestras fronteras. La cifra de mujeres vinculadas al mundo de la inversión supera las 250 inversoras, de las cuales aproximadamente 60 ocupan cargos de dirección en fondos de inversión corporativos, VCs privados y otros vehículos de inversión.

Además más de 200 mujeres poseen un rol activo en inversión de startups en España como Business angels, aunque en su gran mayoría (más del 95%) lo hacen a través de clubes de inversión o redes de business angels. 

Respecto al rol de la mujer emprendedora destaca que del total de fundadores identificados hasta el momento (4.283) un 83,68% corresponden a hombres fundadores de startups (3.584) mientras que las mujeres representan el 16,32% (699). Además, los sectores en los que tiene más presencia la mujer son el sector de la moda (33,33%), el del Marketing y publicidad. (31,82%), el sector Biotech (28,46%) y el sector Edtech (23,44%) y el de Ehealth (22,95%).

En el ranking aparece Rita Gasalla, CEO de Galöw Arquitectura Saludable business angel en el ámbito STEAM y socia de WA4STEAM, una comunidad internacional de mujeres inversoras que buscan incrementar la presencia de emprendedoras en los campos STEM, Arte y Arquitectura.

Puedes acceder a estos datos en el informe.

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Para liderar un equipo, sea deportivo o corporativo, no existen tablas de la ley inmutables. Quienes llevan las riendas de las empresas, grandes y pequeñas, lo saben bien. Y si no lo saben, están perdidos. Conceptos ‘recién llegados’ como flexibilidad,sostenibilidad o diversidad están hoy entre los mandamientos esenciales. Veinte mujeres líderes señalan cuál de ellos es clave para triunfar.

Rita Gasalla, CEO de Galöw Arquitectura Saludable, es una de ellas:

«El nuevo liderazgo no está basado en la autoridad, sino en la inspiración y la innovación. Es capaz de identificar las necesidades de cada persona, dar un nuevo enfoque al trabajo para potenciar la creatividad y productividad y proporcionar las herramientas adecuadas. Es un liderazgo abierto, empático, inclusivo, colaborativo y sostenible».

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Rita Gasalla participó el pasado 10 de mayo en la mesa redonda organizada por The Family Watch en el Congreso de los Diputados para celebrar el Día Internacional de las Familias bajo el título «Urbanismo y migración internacional».

Gasalla, que intervino como presidenta del Observatorio de Arquitectura Saludable (OAS), hizo un llamamiento a la reflexión para desarrollar espacios urbanos que reduzcan los tiempos de desplazamiento y ofrezcan a los residentes todos los servicios en su barrio.

La presidenta del OAS destacó la importancia de los espacios naturales que favorezcan los paseos y combatan los comportamientos sedentarios. Además, según Gasalla, los jardines y árboles mejoran la calidad del aire y rebajan el nivel de ruido que causa «nerviosismo, estrés e incluso la muerte».

Otros factores importantes para las personas en los espacios construidos son «que el sol entre en las casas; que éstas cuenten con terrazas y espacios abiertos para evitar problemas de salud mental como los que hemos detectado con la pandemia y que tengan una buena ventilación porque la contaminación se multiplica en el interior hasta en cinco veces y eso afecta a nuestra salud y rendimiento intelectual».

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Últimas noticias

Rita Gasalla interviene en el programa Estamos como Queremos, que dirige y presenta la periodista Elena Marquínez para hablar junto al arquitecto Alfonso Vegara, fundador y presidente de la Fundación Metrópoli de las ciudades del futuro.


Las ciudades son motores de la economía global y un factor clave en la lucha contra el cambio climático y la pobreza. El diseño de las ciudades puede transformar la vida de los ciudadanos, su bienestar y salud y hasta su esperanza de vida.

Se calcula que entre el 80% y el 90% de la población mundial vivirá en 2050 en las ciudades. Las nuevas tecnologías, programas creados por la Inteligencia Artificial, nos permiten diseñar las ciudades del futuro, haciéndolas más eficientes, sostenibles, seguras y saludables.

Escuchar aquí el programa completo

Recientemente leía un artículo que aseguraba que un edificio inteligente es aquel que emplea la tecnología más avanzada y reduce los costes de funcionamiento. Indudablemente esos aspectos son fundamentales, pero habría que añadir que no hay edificio inteligente si no es saludable.

La pandemia nos ha obligado a repensar los espacios de trabajo, para que además de innovadores, tecnológicamente avanzados y eficientes, sean seguros y saludables.

Ahora, esos espacios deben responder a las necesidades de las personas, con un nuevo modelo, flexible, que permita distintas formas de trabajar; que atraiga y retenga el talento y que ofrezca mejores experiencias a los usuarios. Todo ello sin incrementar costes.

En este contexto, se abren paso nuevos conceptos como el “agile workplace”, un espacio de trabajo ágil, como su nombre indica, en el que un equipo de personas, con libertad y autonomía, construyen colectivamente en un entorno que favorece la comunicación y la relación entre compañeros. Y, además, reduce el estrés, mejora el ambiente laboral y el compromiso con la empresa.

Todos podemos comprender que este ambiente amable favorece la creatividad y la productividad de los equipos. Las empresas son más conscientes que nunca de que para ser competitivas deben proteger y potenciar su principal activo, el capital humano. Y aquí es donde entran en juego la Arquitectura Saludable y la neuroarquitectura, porque los espacios construidos, como certifican prestigiosos estudios realizados al respecto, impactan en el bienestar físico y mental de las personas y en su productividad.

Como decía, no hay entorno inteligente, si no es saludable. Y eso lo medimos con parámetros que nos permiten detectar qué beneficia y qué perjudica a las personas y cómo, por lo tanto, podemos reducir los costes por absentismolaboral.

¿Qué factores medimos para saber si un espacio de trabajo es saludable? Los fundamentales son la calidad del aire; el confort acústico e higrotérmico y la iluminación.

Sobre la calidad del aire se ha escrito mucho en los últimos años por razones obvias. Lo cierto es que estudios anteriores a la pandemia ya alertaban sobre la importancia de ventilar y filtrar el aire que respiramos, para eliminar las partículas nocivas y para potenciar la capacidad intelectual de las personas.

Los espacios mal ventilados nos provocan dolor de cabeza, fatiga, congestión nasal, mareos, náuseas…Este conjunto de síntomas derivados de la exposición prolongada a espacios mal ventilados, ya se definió en 1984 por la Organización Mundial de la Salud, como el síndrome del edificio enfermo (SBS). Yo prefiero llamar a ese tipo de edificios enfermantes para que se entienda que es el edificio el que provoca problemas de salud a las personas.

Estudios realizados por el “International Well Building Institute” demuestran que una mejor calidad del aire incrementa la productividad entre un 8% y un 11%.

También alertan sobre otros factores como el ruido que puede reducir la eficiencia en el trabajo hasta un 60%.  Para evitar el ruido, es tan importante el aislamiento como el acondicionamiento acústico de los espacios. El ruido afecta a nuestro bienestar físico y mental, reduciendo nuestra concentración e influye negativamente en la calidad de nuestro trabajo. También altera los sistemas cardiovascular y endocrino.

Otros de los factores clave son temperatura y humedad. Todos sabemos que los valores para alcanzar el confort higrotérmico varían entre los diferentes individuos, pero debemos automatizar el ajuste a las preferencias de los usuarios, ya que, si trabajamos en condiciones térmicas desfavorables y con niveles de humedad inadecuados, podemos sufrir dolores de cabeza, cansancio, problemas de concentración, irritabilidad y hasta alteraciones cardiacas.

En la iluminación, lo ideal es aprovechar al máximo la luz natural durante el día, y complementarla con iluminación artificial con buena reproducción cromática y a ser posible adaptada a los ritmos circadianos, aquellos que regulan a lo largo del día procesos biológicos como el sueño. La calidad, intensidad y dirección de la luz condiciona nuestro confort visual y es fundamental para poder dormir bien y evitar dolores de cabeza. Una iluminación incorrecta reduce nuestro rendimiento.

Hay además otros factores importantes como la naturación. Introducir plantas vivas tiene un probado efecto positivo en nuestro estado de ánimo, nos inspiran y purifican el aire. Estudios de las Universidades de Cardiff y Exeter certifican que tener plantas o disfrutar de buenas vistas aumenta la productividad hasta un 15%.

Los espacios impactan en nuestra salud física y mental, y, la neuroarquitectura, analiza científicamente cómo los entornos modifican nuestras emociones y nuestros procesos cognitivos. Es una herramienta muy útil que traslada las sensaciones que nos provocan los espacios construidos a datos medibles.  Surgió a mediados del siglo pasado, a raíz de la experiencia del virólogo Jonas Salk, descubridor de la vacuna de la polio. Un viaje a Italia, y un entorno único, como la Basílica de San Francisco de Asís, le permitieron terminar con éxito sus investigaciones. Más tarde contactaría con el arquitecto Louis Kahn con el que construyó el Instituto Salk, referencia mundial en biología y neuroarquitectura.

Esta disciplina lleva décadas entre nosotros, y en la actualidad se complementa con la arquitectura saludable, el agile workplace, del que hablamos al principio, o el lean office, una filosofía de trabajo que tiene como objetivo optimizar las tareas administrativas, ahorrando costes e incrementando la productividad.

Estamos construyendo un nuevo paradigma sustentado en los pilares de la salud, el bienestar, la inclusión y la sostenibilidad, que es además de social, competitivo y rentable.

Publicado con anterioridad en la Revista IFMA edición nº 17